|
|
|
Bienvenidos. Los Mayas nos dejaron muestras evidentes de su sabiduría, de su altísimo nivel de evolución, de su comportamiento como una sociedad unida, como una solamente colectiva. Tuvieron la sabiduría para predecir los tiempos que ahora vivimos y nos dejaron una serie de mensajes con herramientas para superar los cambios a los que nos veremos enfrentados. La segunda profecía Maya, nos dice que el comportamiento de toda la humanidad cambiará rápidamente, a partir del eclipse de sol, del 11 de Agosto de 1999. Un eclipse en el que veremos un anillo de fuego recortado contra el cielo. Un Eclipse sin precedentes en la historia, por la alineación en cruz cósmica con centro la tierra, de casi todos los planetas del sistema solar. Se posicionan en los cuatro signos del zodíaco, que son los signos de los cuatro evangelistas, los cuatro custodios del trono, que protagonizan el apocalipsis según San Juan. Además la sombra que proyecta la luna sobre la tierra, atravesará a Europa pasando por Kosovo, luego por el Medio Oriente, por Irán y por Irak, para luego dirigirse a Pakistán e India. Parece predecir una sombra de guerra y de conflicto. Los Mayas dicen, que a partir de ese eclipse, el hombre perderá fácilmente el control de sus emociones o afianzará su paz interna, su comprensión y su tolerancia, evitando los conflictos. Esta época de cambio en que vivimos es la antesala de la Nueva Era. Antes del amanecer es cuando más oscura es la noche. La segunda profecía dice que la energía que se recibe del centro de la galaxia aumentará y acelerará la vibración, el latir de todo el universo, para conducirlo a una mayor perfección. Esto producirá cambios físicos en el sol, en la tierra y cambios psicológicos en el hombre, alterará su comportamiento, la manera como siente y como piensa. Se transformarán las relaciones y la manera de comunicarse, los sistemas económicos, sociales de orden y justicia. Cambiarán las creencias religiosas y los valores aceptados. El hombre se enfrentará a sus miedos, a sus angustias, a lo que lo hace sufrir, a lo que no lo deja ser feliz, para resolverlo, sanarlo y poder así vibrar más alto con el planeta y con todo el universo. La humanidad se enfocará hacia lo negativo, podrá ver claramente lo que está haciendo mal, pues ese es el primer paso para cambiarlo y conseguir la unidad que permite la aparición de la consciencia colectiva. Se incrementarán los sucesos que nos separan y los sucesos que nos unen. La inestabilidad emocional, el miedo, la agresión, el odio, las familias que se disuelven, los enfrentamientos por ideología, religión, moralidad o nacionalismo. Simultáneamente, más personas encontrarán la paz, aprenderán a controlar sus emociones, habrá más respeto, serán más tolerantes y comprensivas, encontrarán el amor y la unidad. Se harán más evidentes los hombres con un altísimo nivel de energía interna, aparecerán personas con sensibilidades y poderes intuitivos para la sanación y muchos farsantes que sólo pretenderán hacerlo para obtener provecho económico. Los Mayas predicen que 1999 es la época de El tiempo del No-Tiempo, la etapa de cambios rápidos necesarios para renovar los procesos geológicos, sociales y humanos. Al final del ciclo cada uno es su propio juez. cuando el hombre entra al "gran salón de los espejos", al juicio final, para examinar todo lo que hizo en la vida. Las cualidades que logró desarrollar en la vida, la manera de actuar, día tras día, su comportamiento con los demás, su respeto por el planeta, lo clasificará. Todos se auto-ubicarán, entre los que conservan la paz y la armonía, comprendiendo lo que sucede como un proceso de evolución en el universo. O entre los que por ambición, angustia, miedo, agresión o frustración no entenderán nada y sólo culparán a la vida, a los demás o a Dios, por lo que sucederá. Se generarán situaciones, de destrucción, de muerte, de sufrimiento y dolor físico. Situaciones en las que se aprenderá a las malas. Pero también se generaran situaciones de solidaridad, de comprensión y respeto por los demás, de unidad con el planeta y con el cosmos. Es decir el cielo y el infierno se estarán manifestando simultáneamente y cada ser humano vivirá uno u otro dependiendo de su propio comportamiento. El cielo con la sabiduría para trascender voluntariamente lo que sucede, el infierno con la ignorancia para aprender con dolor físico y sufrimiento. Dos fuerzas inseparables una que comprende que en el universo todo evoluciona hacia la perfección, que todo cambia, otra envuelta en el materialismo que sólo quiere mantener su egoismo. En la época del cambio de los tiempos, todas las opciones estarán disponibles, prácticamente sin censura de ninguna clase, los valores morales mas laxos que nunca, para que cada cual se manifieste libremente como es. La segunda profecía afirma que si la mayoría de los seres humanos cambian su comportamiento, sincronizándose con el planeta, se neutralizarían los cambios drásticos que describen las siguientes profecías. Es decir, hay que ser conscientes que el hombre siempre decide su propio destino, especialmente en esta época. Las profecías son sólo advertencias para tomar consciencia de la necesidad de cambiar el rumbo y al hacerlo nunca suceden. La primera profecía Maya, dice que cada 5125 años, el sol central de la galaxia, envía un rayo de luz con inmensas cantidades de energía hacia el Universo. Esto sucede para sincronizar con su latido a todo lo que existe, a todos los soles, a todos los planetas, a todos los seres vivos y conducirlos a una mayor armonía. El final del ciclo trae cambios sin precedentes en la Tierra y en la humanidad. Cambios en el comportamiento del sol, causarán cambios en la Tierra y esto transformará a su vez las actitudes, emociones y pensamientos del hombre. Avanzan unidos en el camino de la evolución de la materia y de la consciencia. Nuestros científicos actuales nos dicen que el Sol está cambiando su comportamiento. Está más activo que nunca, con niveles máximos, en relación a sus promedios históricos. Han comprobado que hay cambios físicos dinámicos en la tierra: ha disminuido la intensidad del campo de fuerza electromagnético, el escudo que nos protege de los excesos de la energía que recibimos del sol. Ha aumentado dramáticamentemente la frequencia de vibración o resonancia Schumann, que mide la cantidad de ondas electromagnéticas, la carga eléctrica almacenada en la ionosfera. Su medida de 7.8 ciclos por segundo, era considerada una constante, tanto que todas las comunicaciones globales militares estaban basadas en esa frequuencia.. Nuestras células, que también vibran permanentemente, tratan de sincronizarse armónicamente con el nuevo ritmo de vibración, de buscar un balance con el planeta, produciendo enormes cambios en nuestro comportamiento. Aceleran al hombre y producen estados emocionales cada vez más intensos, alterando su percepción y su pensamiento. Sentimos que el tiempo pasa más rápidamente, que los sucesos se están acelerando, debido a que nuestro cuerpo está sincronizándose con las pulsaciones más rápidas de la tierra. El día de 24 Horas parece durar 18 horas solamente, sentimos que un mes pasa rápidamente, pensamos que hace muy poco comenzó el año y ya estamos en la mitad de 1999. Nos cuesta más trabajo memorizar información sencilla, fechas de cumpleaños, de aniversarios, códigos de las tarjetas para retirar dinero, por la disminución de la intensidad del campo electromagnético. Muchas cosas que antes nos importaban, de repente, pierden su importancia. Deseamos un cambio drástico en nuestra sociedad, sin importar las consecuencias. Queremos que todo cambie. Cambian nuestros valores y creencias. Encontramos el valor interno para tomar decisiones difíciles, que antes nos inmovilizaban. Propósitos de vida, que perseguimos durante años, se desestabilizan y cambian. Buscamos nuestro verdadero Ser, lo que realmente nos importa para ser felices. Enfrentamos nuestros grandes miedos, permitiendo grandes sanaciones. Nos comenzamos a ver de manera distinta. Profesiones, que no nos hacían felices y que sólo manteníamos por dinero o compromiso, son dejadas de lado. Las relaciones inestables se ven enfrentadas a cambiar para terminar el sufrimiento que generan, para sanarlo y vibrar más alto o se acaban definitivamente. A veces nos sentimos como fuera de la realidad, nos distanciamos de lo que sucede a nuestro alrededor, nos cuesta mucho trabajo conciliar el sueño. Cuando logramos dormirnos tenemos sueños reveladores muy intensos que logramos recordar al día siguiente. Despertamos después de haber dormido el número de horas acostumbradas, sintiéndonos cansados, fatigados, tensos y físicamente exhaustos como si no hubieramos descansado. Es decir están ocurriendo cambios fuertes en nuestro comportamiento, en el de las organizaciones sociales y políticas, en la economía, en el clima de la Tierra, todos lo sentimos de una manera u otra. La segunda profecía Maya predice esos cambios de comportamiento al final del ciclo que vivimos, dice que aumentarán a partir del eclipse y la alineación planetaria en agosto. Nos dice que esos cambios agotarán la vibración baja, densa, oscura, producida por el miedo y el sufrimiento. Que cuando esto haya pasado, todo el universo sincronizado se estabilizará, en una vibración más alta, de luz y de armonía. Los Mayas encontraron que la vida tiene ciclos, peldaños que conducen a una mayor evolución, a una mayor armonía, a una mayor perfección. El momento de transición, el paso entre algo que termina y algo que comienza, puede ser fácil o difícil, depende de nuestras propias decisiones. Eso es lo que nos dicen sus profecías. Los Mayas encontraron que la vida en el universo es un proceso eterno de ciclos evolutivos, de peldaños que conducen a posibilidades distintas de mayor armonía, de mayor perfección. Eso es lo que nos dejaron escrito en sus códices, en sus libros sagrados en los bajos relieves de sus muros y estelas, en la disposición simbólica de sus edificios, es lo que nos dicen con sus profecías. Para ellos, este ciclo comienza con la manifestación del espíritu, que sale de Hunab-ku, su único Dios que está en todas partes y se densifica en la materia, en la tierra y en el agua. Tras varios ciclos, en los que recibe la luz del Sol, este espíritu, evoluciona, germina, sale de sí mismo, comienza a reproducirse a diversificarse y crece sobre la tierra en toda la vegetación. Tras otros ciclos girando alrededor del sol, adquiere autonomía y movimiento independiente al del planeta, se encarna en un serque, se arrastra por los suelos, en medio de la naturaleza. Luego siente emoción por primera vez, muere y vuelve a nacer, se convierte en mamífero, aprende a relacionarse con los otros seres que le producen sentimientos, emociones, deja de arrastrarse por el piso, se levanta sobre sus extremidades. Nace entonces la vida inteligente, la comprensión de los ciclos, de la vida y la muerte, la razón, el pensamiento, la posibilidad de entender la belleza de la vida, de los ciclos. Evoluciona y a través de su propio esfuerzo consciente encuentra su mente superior, logra ver en la oscuridad, entiende el significado de la vida. Une la razón con la intuición y se conecta con la consciencia superior colectiva, se une con todos desde su individualidad. Esto permite las relaciones armoniosas, el fin del sufrimiento. Unido a la mente del planeta, logra contacto con otras mentes en la galaxia, puede ver todas las vidas que ha vivido, pasa por el cambio de los tiempos, su mente se convierte en sol. Y por último, se transforma en una mente galáctica, que puede generar a voluntad nuevamente el ciclo completo, pero un escalón más arriba, más perfecto, más cerca de Hunab-kú. Así veían los Mayas el universo, como un proceso hacia la perfección, por eso entendían que todas las civilizaciones tienen ciclos que comienzan y terminan, este es su mensaje. Sus profecías son un mensaje para que como individuos tomemos consciencia de como transformarnos utilizando las herramientas, que ellos encontraron para evolucionar, para cambiar evitando las catástrofes a las que nos veremos enfrentados. El manejo de su mente, de su energía vital, del tiempo, de los números y de los calendarios les permitió evolucionar y predecir lo que va a suceder en los tiempos que vivimos. La mente funcionando con altísimos niveles de energía, utiliza los dos hemisferios del cerebro simultáneamente y se pone en contacto con otras mentes de una manera telepática. Se conectan en una cadena, una red de mentes individuales que forman un sola mente colectiva, una unidad armoniosa y en paz. Estando así conectados no puede haber mentira, ni miedo, ni odio, ni celos, ni explotación, ni materialismo, cambia toda la manera de relacionarnos y la sociedad entra en una Nueva Era de paz y de armonía. Los Mayas veían la vida como un proceso eterno de perfeccionamiento.Su concepto del tiempo no es fatalista, ni centrado en la muerte, en el miedo al final definitivo. La muerte es sólo un momento de transición a otro estado, a otro curso de aprendizaje. No representa el fin de la vida. Para ellos la vida es eterna, nunca termina. Veían la vida como un proceso eterno y repetitivo. Un ritmo, donde todo nace, vive, muere y vuelve a nacer. Un proceso eterno hacia maneras distintas de evolución de la materia y de la consciencia. Creían en la reencarnación. Es la manera como la energía-información llamada espíritu, avanza en un proceso de perfecionamiento eterno. En cada vida se nace para aprender y algo nuevo, algo distinto. Llamaban "Caput-sigil", a la re-encarnación, que significa, volver a experimentar la vida. Nuevas experiencias que permiten al espíritu una mayor comprensión de la vida, cada vez mas sabiduría, más perfección. Creían que todo ser humano estaba formado por la suma de tres partes, el cuerpo físico , el molde astral que le da la forma al cuerpo y el espíritu que le da la vida. Sus sacerdotes escribieron códices enteros sobre la energía, el hombre Maya se veía así mismo como un ser vibrante de energía que depende del Sol. Creían que el hombre re-encarnaba repetidas veces, en vidas y cuerpos distintos, en tiempos y lugares diferentes. Que es un ser espiritual viviendo una experiencia humana. Creían que esas vidas se experimentaban para comprender el amor. Unas vidas son afortunadas para aprender a manejar la abundancia, otras son difíciles para experimentar la escasez y la pobreza y así entender que es la vida misma lo que importa. El concepto Maya más importante para cambiar el comportamiento del hombre, es el considerar todo lo que existe, como otra parte de si mismos. Al sentirse como un solo ser vivo con lo creado a su alrededor,se producen en el espíritu un estado de sensibilidad hacia todo, un respeto, un cuidado, un amor que sólo puede conducir al bien común. El hombre actual puede facilitar el proceso de cambio y renovación, que comenzamos a vivir. Disminuir su impacto o evitar los sucesos de destrucción; si ve y siente todo lo que existe a su alrededor como otra parte de si mismo. Para los Mayas, Dios Hunab-Ku, es un organismo gigantesco, una enorme mente que contiene a todos los hombres, en la que todo vive, donde todo está conectado y forma parte integral de cada uno. Hunab-kú, es la fuente de energía, de la información total del universo. Pulsa y transmite la información que lo coordina todo. Irradiando eternamente desde el centro de la galaxia, como el corazón que al palpitar coordina todo el cuerpo humano. Creian que Hunab-ku se manifestaba en ondas, ondas de información, ondas de luz, ondas de energía, ondas de sonido, ondas de pensamiento, ondas de amor. El hombre Maya se sincronizaba a diferentes escalas con los ciclos de la naturaleza, así aprovechaba conscientemente al sol para aumentar su energía vital y producir estados de unidad de consciencia. La primera escala es muy íntima y cercana, se siente con el latir del corazón, que cambia de ritmo al estar despiertos o dormidos. La cantidad de energía que recibimos del sol produce el ciclo básico del hombre. En el día la recibimos directamente, con abundancia , en la noche muy poca, sólo la reflejada por la Luna. Los Mayas encontraron que un número y un día son una misma cosa, representan la unidad básica de medida relativa al sol, el Kin, el dia. Vieron también que dependiendo de la energía que se recibiera del Sol, cada día era distinto a los otros días, mueve la energía de manera diferente, produce una sensación distinta, distintos estados de ánimo, distintos estados de la mente, del espíritu. Lo que diferencia fundamentalmente un día de los otros, es la ubicación del Sol y la Luna, la cantidad de energía que envían a la tierra produce una frecuencia de vibración distinta y distintos sucesos naturales.Entonces, cada Kin, cada día suena, convirtiéndose en la base de una canción que produce todo el universo. Cuando el hombre siente esa melodia, se sincroniza con ella, con todo lo que existe y encuentra su felicidad. 20 días sucesivos conformaban un "Uinal", un mes. Es la primera armonía producida por los días, al moverse la Tierra alrededor del sol. Es la armonía que escucha la comunidad cuando siente el ritmo de la tierra. Cada "Uinal" tiene su propio nombre, 20 nombres o vibraciones diferentes, que se repiten en ciclos indefinidamente. 18 Uinales de 20 días se agrupan en el año Maya, El Tun. Es la melodía que la tierra y el sol producen en su recorrido enamorado. Como el año solar tiene 365 días, lo completan con 5 kines adicionales de transición, llamados Uayeb, considerados nefastos, de mal aguero, en los que no se hacía ninguna actividad, sino purificarse y festejar la llegada del año nuevo. 20 Tunes producen un Katun, una nueva unidad de medida, 20 años o 7.200 kines. Esta escala siente la canción armoniosa, el ritmo del sistema solar. Sirve para determinar las posiciones en que cada uno de los planetas reflejan de mejor manera la luz del sol hacia la tierra. 20 Katunes producen un Baktun, 400 tunes o años mayas, 144.000 kines. El ritmo aumenta nuevamente 20 veces, a una escala cósmica, Una medida que aparece en la Biblia, en el apocalipsis. El capítulo siete, versículo tres dice: "Oí también el número de los señalados, que eran ciento cuarenta y cuatro mil…"Es la medida Maya básica de tiempo para toda la galaxia, el ciclo que permite sentir los movimientos del sistema solar alrededor del sol central. 13 medidas de 400 tunes producen 5200 tunes que es el tamaño del ciclo galáctico. 13 Baktunes dan la medida del gran ciclo del sistema solar en su giro por la galaxia, 5200 años mayas de 360 kines, entre rayo sincronizador y rayo sincronizador. Equivalen a 5.125 años nuestros de 365 días. Ellos lo llamaban la gran rueda de los 13 Baktunes, un ciclo de tiempo en el que el sistema solar produce una canción galáctica, el tiempo prudencial que da el universo, para que una civilización se desarrolle y culmine un proceso evolutivo. En el tiempo del No-tiempo, en el momento de cambio evolutivo que nos explicaba la primera profecía y que vimos en el programa pasado. En los últimos 13 años de nuestra civilización a punto de entrar en la luz de la galaxia. Cuando la esencia del hombre se afina o se sincroniza con la esencia de los días, logra estados superiores en la mente y en el espíritu. Experiencias de ser y de sentir, como la telepatía, los poderes de sanación y la capacidad de mirar en el tiempo. Cuando los Mayas entienden esto, deciden representar esas sensaciones, esas cualidades, esas vibraciones, esos sonidos que producen cada número y cada día, en un símbolo. La mente del hombre permite interiorizar fácilmente la sensación que produce un día a través de un símbolo que lo represente universalmente, un arquetipo.El símbolo tiene un efecto inmediato en la manera de sentir y pensar del hombre, permitiéndole ordenar su universo interno y externo. La simbolización de los días permite visualizar fácilmente las cualidades del día que se vive y de los otros que vienen. Esto permitie al hombre tomar decisiones inmediatas y predecir como puede ser el mismo día en el año entrante, volviendo el cambio predecible. El calendario se convierte en un oráculo para predecir la vida.
Ese símbolo tiene un mensaje Maya para Usted, téngalo en su mente, siéntalo con su corazón, vamos a entregarle las claves para que pueda interpretarlo. Esta es una oportunidad para profetizar su propia vida, para convertirse como los Mayas, en un caminante de los cielos. La comprensión de lo que significa le dará una quinta fuerza para navegar su propio espíritu en busca de su paz interior. Como la vibración de cada día depende de la energia del sol y la reflejada por la Luna, la posición que tengan es muy importante. Deciden colocarle a cada símbolo sagarado describir un color que represente esa dirección cardinal. El este, lugar de la luz, donde nace el sol, es simbolizado por el color Rojo. A cada uno de los 20 glifos solares sagrados le corresponde una posición cardinal, representada en un color, que muestra su relación con la energía del Sol. Encuentre Usted el símbolo que llamó su atención, con el que más se identificó y atrévase a entrar en el espiral del laberinto. Los símbolos rojos, representan el momento de generar la luz interna, al Este. Los símbolos negros, representan el momento de transformar la luz, al Oeste.
Los símbolos blancos, el momento de purificar la luz, al Norte. Los símbolos amarillos,el momento de expandir la luz, al Sur
Una nueva clave, se agrega a cada glifo sagrado con su color asociado, le corresponde también un número del 1 al 20, que representa el movimiento del universo. Aquí comenza a abrirse una puerta a su mundo interior, una puerta al infinito, al nuevo milenio, a otra dimensión que lo ayudará a superar las profecías de destrución y sufrimiento. El primer grupo tiene los símbolos sagarados asociados a los primeros siete números, del 1 al 7. Aquí están los glifos de colores que muestran la primera etapa del hombre, el comienzo de la aventura en el laberinto de la vida. Cuando se experimentan las sensaciones instintivas de defensa, de ataque, de sexo y las emociones para aprender a controlarlas. Es cuando se abren los ojos de la mente por primera vez y se debe averiguar cuanto ha avanzado. El segundo grupo, tiene los símbolos sagrados con los números del 8 al 14. Están los glifos de colores que muestran el segundo estado de desarrollo en el hombre, el tiempo de la evolución mental en el camino de la evolución de la consciencia. El momento para encontrarse con su Yo-superior, de reconocer el lado no racional del universo, de examinar sus relaciones con los demas, de respetar, de comprender, de no juzgar, de sentir la conexión con la tierra y con Dios. El tercer grupo tiene los símbolos sagrados con los números del 15 al 20 representan el último paso evolutivo del hombre, el tiempo de evolucionar hacia la mente colectiva, la mente solar, la unidad de consciencia. Es el momento de escuchar el sonido de la tierra, de dar ejemplo de tranquilidad y de enseñar a mantener la mente en el único tiempo que existe, el presente. Cada glifo solar sagrado se comunica con Ustedes, tiene un mensaje para el momento en que se encuentran, clarifica la búsqueda interior, ayudando a transformar, a entender el momento de cambio que todos viven, a predecirlo. El número dos, simboliza la polaridad, es la expresión de las dos fuerzas que producen la energía, el espíritu, el principio vital. Es el momento de controlar el caracter. Es el día del aire. El número tres es el ritmo, representa la densificación de la luz en materia, la aparición del corazón de la tierra que comienza a latir. Es el momento para buscar el balance y la paz. Es el día de la oscuridad.
El número seis, representa a los ciclos, el equilibrio y el desequilibrio. El momento de entender que la vida es más de experiencias que de finales. Es el día de la muerte. El número siete es la comprensión de lo finito, la medida que permite conocer al universo a través de sus ciclos. Es el momento de controlarse asimismo o dejar de controlar a los demás. Es el dáa de la mano. El número nueve es el número mágico del tiempo, representa la periodicidad. Es el momento de pagar las deudas. Es el día de la lluvia. El número diez simboliza la aparición del cerebro mamífero, de los animales con vida emocional, la lealtad, la fidelidad. Es el momento de controlar la sexualidad. Es el día del perro. El número once simboliza al azar, la inestabilidad que permite el cambio, el comienzo de la vida superior inteligente, el artista, el bufón. Es el momento de la creatividad. Es el día del mono.
El número trece representa el control de los instintos, El principio del Yo superior, el caminante de los cielos. Es el momento de exigir respeto. Es el dáa de la caña. El número catorce simboliza la aparición del vidente, del hechizero, del que tiene poderes mágicos, el más alto desarrollo de consciencia individual. Es el momento de unirse a los demás. Es el día del jaguar.
El número diez y seis representa la conexión y el contacto con la mente de la galaxia. Es el momento de controlar su poder. Es el día del buho.
El número diez y ocho simboliza la purificación, el Salón de los espejos, la transformación interna al tomar consciencia. Es el momento de valorar la pureza del pensamiento. Es el dia del cuchillo. El número Diez y nueve, representa la tormenta de cambio para transformarse en sol, la nube, el ser trueno. Es el momento de confiar en su visión interna. Es el dia de la tormenta.
Este es el principio de su trabajo de conocimiento y transformación en su comportamiento. Recuerde su Glifo Solar, trabaje con él diariamente, le abrirá muchas puertas. La segunda profecia dice que el hombre se verá enfrentado al cambio de los tiempos. Que nuestra civilización dará paso a una nueva era, en la que todo el universo vibrará más alto, en paz y armonía. Los hombres siempre son dueños de su propio destino y en el momento entre el final de un ciclo y el comienzo de otro, pueden decidir como cambiar su comportamiento. El cambio de los tiempos de todas maneras se dará, forma parte de los procesos del universo. Con nuestras decisiones podemos intensificar la destrucción y el dolor o buscar un camino de paz interior, que facilite el cambio. Si la mayoría de los hombres deciden sincronizarse con la naturaleza, sentir las esencias de todo lo que existe, aumentaran sus niveles de energía interna y avanzaremos rápidamente para transformar nuestra sociedad. Este camino haría innecesarios los aprendizajes a los que nos veremos enfrentados con los cataclismos anunciados en las siguientes profecías conduciéndonos a una nueva era sin tantos traumatismos. El cambio de los tiempos puede ser fácil si nos encontramos con nosotros mismos, si nos ayudamos los unos a los otros, esa es la manera de evitar la realización de las profecías. Predicen el colapso de todos los sistemas en que se basa nuestra civilización tecnológica. Dicen que Venus eclipsará al Sol, el 8 de Junio del 2004, marcando la aparición de un cometa, que provocará fuertes terremotos y maremotos. La séptima profecía nos habla de esperanza, del fin de la época de miedo y destrucción, nos dice que la humanidad habrá aprendido a sentir la Unidad con Dios, con la vida, con el planeta y con todos los hombres. Que todos los caminos espirituales se convertirán en uno solo, y que la consolidación del sexto sentido permitirá la aparición de una mente colectiva. Que todos los hombres se sentirán hermanos y comenzará una nueva era de progreso, de paz y de armonía. |