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Bienvenidos: Nuevamente nos reunimos para escuchar los ecos de las voces de los Mayas, que nos muestran un camino para asumir la vida y tomar las decisiones de manera consciente.

Ellos vivieron sin fronteras, ni límites, ni propiedades, sólo buscando el bien común. Desaparecieron misteriosamente en el año 830 D.C, de una manera aún no explicada científicamente, en el climax de su civilización. No pretendieron tener las respuestas de todas las preguntas del mundo. Sólo quisieron vivir en sincronía con la naturaleza y con la mente abierta al cosmos.

Con la primera profecía, nos hacen conscientes de que no somos ruedas sueltas en el universo, que éste tiene ritmos que comienzan y terminan.
Con la segunda profecía nos entregan un espejo para reflejar nuestras relaciones, la que tenemos con nosotros mismos y la que tenemos con los demás. En la tercera profecía lo que debemos analizar es nuestra relación como individuos y como especie con el planeta donde vivimos.

Acompañenos a unir los elementos que normalmente vemos sueltos, para convertirlos en una fuerza generadora de consciencia, abundancia y prosperidad.

En la primera profecía los Mayas afirman, que  el universo tiene  ciclos, períodos de tiempo que comienzan y terminan, como el día y la noche. Que nos encontramos actualmente al final de un ciclo, en un período de transformación, llamado el Tiempo del No-tiempo,  que  terminará el sábado 22 de diciembre del año 2012 y cambiará por completo al planeta y a la humanidad. Afirman que el sistema solar se  desplaza en una elipse que lo aleja y lo acerca al centro de la galaxia, de donde recibe  cada 5.125 años un rayo sincronizador. Es como el latir lumínico del corazón de la galaxia, palpita para sincronizar todos los seres vivos del universo y aumentar períodicamente su nivel de vibración, conduciéndolos a una mayor armonía.

Predicen que el miércoles 11  de agosto de 1999, la luna eclipsará al sol y  los planetas del sistema solar se alinearán para reflejar la energía hacia la tierra, acelerando fuertemente todo el proceso de transformación.

En la Segunda profecía nos dicen que al aumentar la frecuencia de vibración del planeta, su latido, nuestras células que también vibran permanentemente, tratan de sincronizarse armónicamente con el nuevo ritmo de vibración.
Las células tratan de balancearse con el planeta produciendo enormes cambios en el comportamiento. El hombre se enfrentará a sus miedos, a sus angustias, a lo que lo hace sufrir, a lo que no lo deja ser feliz, a todas sus vibraciones bajas, para sanarlas y poder así vibrar más alto con el planeta y con el universo. El miedo, el odio, la agresión, la intolerancia produce vibraciones bajas. El amor, la paz, la comprensión, el respeto por todo lo que existe, producen vibraciones altas. El comportamiento del hombre puede disminuir o aumentar su energía interna. A menor energía interna más depresión y oscuridad. A mayor energía interna más paz y felicidad.
La verificación de los resultados de su comportamiento ante cualquier hecho, permiten saber si la actuación sirvió para aumentar o disminuir su energía interna.

Si se  alteró su paz y lo que hizo lo hace sentir mal, es que actuó sin comprender lo que hacía, sin respeto por los demás,  seguramente desde la inconsciencia, disminuyendo su energía vital y produciéndose asímismo un estado de vibración baja. Si se siente bien, independientemente de lo que haya sucedido,  es que actuó con comprensión y  respeto, valorando y agradeciendo el suceso como una oportunidad para aprender sobre la vida. Es decir actúo con sabiduría, aumentando su energía vital y produciéndose a sí mismo un estado de vibración alta.

La segunda profecía nos dice que nos encontramos en el gran salón de los espejos, en el tiempo en que cada hombre será su propio juez. Es la última oportunidad para aprender sobre nuestro comportamiento y cambiar. La tercera profecía nos dice que una ola de calor, aumentará la temperatura del planeta, produciendo cambios climáticos, geológicos y sociales, en una magnitud sin precedentes y a una velocidad asombrosa.

Los Mayas nos dicen que el aumento de la temperatura se deberá a la combinación de varios factores, unos generados por el hombre que en su falta de sincronía con la naturaleza,  solo puede producir procesos de auto-destrucción. Otros generados por el sol, que al acelerar su actividad por el aumento de su vibración, produce mas irradiación, aumentando la temperatura del planeta.

Cada uno de nosotros de una forma o de otra, hemos ayudado a deforestar el planeta o a contaminarlo con nuestros carros mal sincronizados, botando basura en las calles o en los parques, ayudando a que el clima de la tierra se vuelva en contra nuestra.

Los cambios están ocurriendo ya, pero como han ido pasando muy lentamente nos hemos adaptado a ellos y no nos hemos dado cuenta. El proceso global de industrialización ocurrido en este siglo, ha contaminado dramáticamente la atmósfera, con sus emisiones de gases tóxicos.

La llamada lluvia ácida un subproducto de la quema de carbón y derivados del peóleo y de las emisiones industriales de sulfuros y óxidos de nitrógeno, sucede en todo el mundo y se  concentra en las áreas urbanas. Corroe los monumentos y puentes, destruye la pintura exterior, mata los bosques, daña la vida marina, daña los suelos agrícolas, convierte el agua potable en tóxica  y reduce la visibilidad.

Las chimeneas contaminadoras de miles de fabricantes inconscientes al daño que producen,  han  cambiado los tiempos de lluvias,  las estaciones y el clima.
En millones de lugares del planeta se cocina todavía con carbón y leña. Fogatas que arrojan al aire enormes cantidades de humo, cenizas, vapor de agua y gas carbónico.
Esto produce el famoso efecto de invernadero del que tanto se habla, pues las concentraciones de partículas de carbono que quedan flotando en la atmósfera reaccionan químicamente con los dióxidos aumentando la suciedad y la temeperatura.

El aire que respiramos está lleno de partículas de monóxido de carbono, de óxidos de nitrógeno y de  metano, resultado de la combustión de la gasolina en los motores  de millones de carros  y de miles de  plantas térmicas de  generación eléctrica.

Se han tumbado las selvas para  convertirlas en  fincas o para agrandar las ciudades. Se han quemado los bosques que limpiaban el aire al convertir el gas carbónico en oxígeno. El hombre no es consciente que está depredando el planeta, que hay que sembrar para reponer la vegetación que consume.

Todo el planeta se ha convertido en un botadero de basura, a la profundidad de los mares enviamos containers con residuos radioactivos, barcos enteros nos llegan cargados con residuos no degradables. Todos estos procesos  alteran el contenido de ozono en la atmósfera, un elemento que puede causar mucho bien o mucho mal, dependiendo de la altura a la que se encuentre.

En la parte alta de la atmósfera, entre 10Km y 50 Km sobre la superficie de la tierra, es bueno. Allí encontramos el 90% del ozono. Es un gas cuyas moléculas tienen 3 átomos de oxígeno. La quinta parte del aire, está compuesta por oxígeno, sus moléculas absorben  la radiación ultravioleta del sol y gracias a la reacción producida por su energía se produce el ozono. A esa altura, el ozono es benéfico, tiene dos funciones importantísimas para la vida en la tierra:

Primero: Su produción absorbe los letales rayos ultravioleta del Sol protegiendo los sistemas ecológicos en la tierra.
Segundo:Al combinarse naturalmente con el hidrógeno que llega a la atmósfera como agua evaporada,  se convierte en un poderoso  bactericida que asegura la salubridad del aire.

Sin embargo desde la superficie de la tierra hasta los 10Km de altura, encontramos el otro 10% de ozono, que debido a los procesos contaminantes del hombre se ha convertido en un peligro. Normalmente este ozono, era regulado por la naturaleza, se generaba y desaparecía  inmediatamente al reaccionar químicamente gracias a la luz del sol, con el aire. El hombre ha alterado este proceso natural, al llenar la atmósfera de partículas suspendidas de aerosoles, humo, carbón y de gases tóxicos, produciendo reacciones fotoquímicas incontroladas.

La naturaleza no contemplaba la aparición de partículas de cloro fluor y carbono utilizadas en la fabricación de aerosoles, que permanecen flotando en el aire. Esto ha aumentado  a niveles alarmantes, el ozono  a baja altura en el aire,  convertiéndolo en polución, en lo que llamamos smog.
En altas concentraciones en el aire afecta al hombre: produce irritación en las mucosas, dolor de cabeza, disminuye la actividad fiísica, reduce nuestra resistencia a las infecciones y aumenta las enfermedades respiratorias. Afecta los elementos, acelera la cristalización del caucho, decolora las telas, tejidos y obras de arte e impresiones, disminuye la resistencia a la tensión de las fibras.
Afecta a la naturaleza, produce daños en las hojas de las plantas eliminando su capacidad para realizar la fotosíntesis y la producción de oxígeno.

El hombre al respirar inhala aire y exhala gas carbónico. La vegetación  normalmente absorbe los rayos luminosos y transforma con su energía el gas carbónico  en azúcares, almidones, celulosa y en el oxígeno que respiramos.
Por todos estos cambios en el ozono, muchos de los grandes bosques del planeta se encuentran enfermos, ha disminuido su velocidad de crecimiento y han perdido su follaje. Existen plantas como el tabaco que son bioindicadores de la cantidad de ozono en el aire, al ser sus hojas supremamente sensitivas al ozono y quemarse con su presencia.

En la alta atmósfera sobre la antártida, han aparecido por algunas semanas en octubre, enormes agujeros  en la capa de ozono, que crecen todos los años.
Esto permite que pase la radiación ultravioleta y aumenta  la incidencia de cáncer en la piel,  inhibe la fotosíntesis en las plantas y crea mutaciones genéticas indeseables.

Todo esto ha causado un  aumentado en la temperatura del planeta y los Mayas nos dicen que a partir del eclipse de este año el proceso se acelerará. Científicos ingleses nos dicen que 1997 fue el año más caliente desde que se llevan records. Expertos en clima de Estados Unidos dicen que enero y febrero de 1998 fueron los meses más calientes y húmedos de los últimos cien años.

Las variaciones climáticas como consecuencia de las actividades dañinas del hombre y de los cambios en el comportamiento del sol, producen una disminución en las lluvias, en su cantidad, intensidad y regularidad. El aumento de la temperatura producirá fuertes vientos, huracanes y tornados.

Los huracanes son tormentas enormes y violentas, son un vórtice de destrucción y muerte. Huracán es el nombre del Dios del mal, para los indios del Caribe. El huracán Mitch  y el fenómeno del niño son evidencias de la tendencia hacia los superdesastres causados por el clima, el sistema hidrológico es fundamental pues la tierra está cubierta en un 70% por agua.

Al aumentar la temperatura, disminuirá la humedad relativa en el ambiente lo que traerá como consecuencia menos nubes en el cielo y  mayor asoleación, agravando así el problema. Esto evaporará el agua en los suelos, produciéndose grandes sequías  y muchos incendios forestales en todo el planeta.

La falta de agua producirá un stress en toda la vegatación reduciendo su crecimiento y disminuyendo fuertemente el tamaño de las cosechas. Al reducirse la cantidad de agua de lluvias también sufrirán los embalses, lagos y humedales creando serios problemas a toda la fauna de la tierra.
Todo esto causará un fuerte impacto en la economía, el abastecimiento de muchos productos como el agua, forrajes, granos alimenticios, pescado y la generación hidroeléctrica que dependen del clima. Vendrán los racionamientos eléctricos, el hambre y el descontento social. Aumentarán los mosquitos y los insectos,  las enfermedades tropicales como la malaria, las plagas. El comportamiento del hombre será crucial para sobrellevar el aumento general de la temperatura causada por su propia conducta inconsciente y depredadora.

La tercera profecía nos dice que el Sol  aumentará la cantidad y la intensidad de las erupciones solares, lo que también contribuirá a producir un aumento en la temperatura del planeta.

Los Mayas estudiaron principalmente el comportamiento del Sol. Sabían que  produce la luz  y los ciclos que hacen posible la vida en la tierra. Sus estudios son la base de las profecías sobre los tiempos que vivimos y que hablan de cambios en Sol. Nuestros científicos actuales, tienen varios satélites dedicados a exclusivamente estudiar al sol, una de las 100 billones de estrellas en nuestra galaxia. El sol tiene ciclos que cambian sus niveles de actividad cada 11 años, rota sobre su eje una vez cada 27 días.

Hoy sabemos que nuestro Sol contiene el 99.8% de la masa del sistema solar. No es un cuerpo sólido como la Tierra,  está compuesto principalmente de gases. El 75% es hidrógeno que permanentemente se convierte  en helio a través de una reacción de fusión nuclear a altísimas temperaturas en su núcleo. Al hacerlo produce una enorme cantidad de energía en forma de radiaciones y partículas que  irradia hacia afuera, hacia su superficie, hacia el sistema solar. 

Emite radiaciones de onda corta como los rayos X, los rayos ultravioleta, la luz visible y la radiación infraroja de calor. Emite partículas de plasma de hidrógeno y helio,  llamadas  viento solar Salen disparadas en un chorro parecido al que produce un aspersor de agua.

La luz, el calor y el viento solar las recibimos en la tierra. El planeta tiene a su alrededor una campo de fuerza magnético, un escudo de protección con forma esférica de tres veces su tamaño.

Este escudo llamado la magnetoesfera, contiene a la atmósfera del Planeta. En su parte más alta se encuentra la ionosfera, donde el oxígeno y el nitrógeno que respiramos interactúan con las partículas de helio e hidrógeno que llegan con el viento solar. Allí se poduce el ozono al reaccionar el oxígeno con los rayos ultravioletas. Estas particulas de viento solar traen una energía contenida en sus electrones de varios cientos de voltios,  que cargan eléctricamente la atmósfera del planeta en la ionosfera.

A veces aparecen manchas solares en la superficie del sol, regiones con campos magnéticos muy fuertes que producen fuertes estallidos de plasma en el Sol. Al hacerlo  irradian  hacia la Tierra, llamaradas con la fuerza de miles de bombas de hidrógeno, cantidades inusuales de luz, calor y partículas de  viento solar con alta energía. La atmósfera recibe  la carga de esta energía inusual causando tormentas eléctricas.
Los rayos producen daños en los transformadores de las  redes que llevan la electricidad a nuestras casas, ocasionan pérdidas de información en los computadores.

El viento Solar daña los componentes electrónicos o los páneles solares de los satélites, ocasionando  interrupciones en las comunicaciones y en los sistemas de posicionamiento y de navegación. 

Los Mayas tuvieron su mente abierta siempre al cosmos, su religión fue eminentemente astronómica, comprendieron que el ser humano no es más que una proyección de energía y que sin energía no hay materia. Encontraron que esa energía depende del Sol, que todo ser viviente, animal , vegetal, planta mineral o metal no puede existir sin la invisible fuerza del Sol. Si falta la luz del Sol se hace lenta la vida, por eso dormimos cuando no está presente.

Encontraron que la energía se mueve en ciclos y que el ciclo básico depende del giro de la tierra sobre su eje y de la posición alrededor del sol. De él se deriva la comprensión sobre el número 4. En su busqueda por aumentar la energía interna, se dieron cuenta que la aparición del sol en el horizonte por el este y su desaparición por el oeste, definía la manifestación más importante de la dependencia humana de la fuente de energía.

Definieron su concepción del espacio basados en ese movimiento básico, simbolizaron  las cuatro direcciones cardinales,  la esfera terrestre en su centro y sobre ella la esfera celeste, el dominio de Kinich Ahau. Cuatro direcciones cardinales, que también encuentran manifestadas en el cuerpo humano, en los dos brazos y las dos piernas, que definen el espacio donde se mueve nuestra energía interna.

Y en los elementos básicos manifestados por la energía, que encuentran a su alrededor: el fuego, el agua, aire y la tierra. Crean entonces un espacio virtual a nivel planetario en donde existe la tierra siempre en movimiento alrededor del Sol. Encuentran que este espacio tiene 4 esquinas definidas por las posiciones extremas de ese movimiento.

Los Mayas encuentran los equinoccios, 4 únicos días de equidad al año en que la duración del día y la noche son iguales. Los solsticios 4 únicos días al año en que el sol sale exactamente en el mismo sitio del día anterior, se queda quieto,  los otros 363 días siempre sale más adelante que el día anterior, avanza en su recorrido la eclíctica. Entre el equinoccio de verano el 21y 22 de marzo, el solsticio de verano el 20 y 21 de junio, el equinoccio de invierno el 22 y 23 de septiembre y el solsticio de invierno el 21 y 22 de diciembre se encuentran las 4 esquinas del espacio Maya.

Esquinas que definen las 4 estaciones climáticas del planeta, que cambian fundamentalmente la radiación recibida por el sol, acelerando o retardando el crecimiento de todos los seres. Primavera, verano, otoño e invierno, la manifestación más evidente de la incidencia de la energía del sol sobre la vida en nuestro planeta.
Pero los Mayas se dieron cuenta que no todas las cosas tienen las mismas propiedades a pesar de estar todas expuestas a la misma luz del sol. Encontraron que el sol no es la única influencia energética.

La luna refleja la luz del sol influenciando con su fuerza de atracción todos los fluidos en el planeta, levanta las aguas del planeta y las vuelve a bajar suavemente. Se dieron cuenta que sus fases actuan sobre los estados de crecimiento. Encontraron que todos los planetas con sus movimientos tienen influencia sobre nosotros, toman la energía que necesitan del sol e irradian el sobrante hacia el espacio. Como una piedra que expuesta al sol irradia calor a su alrededor.

Es decir las posiciones relativas de los planetas son muy importantes, provocan el dia y la noche, la marea alta y baja, las épocas del año, las tormentas húmedas, la temperatura de la tierra, las aguas dulces y saladas. El sistema solar en su elíptica de 26.000 años que lo aleja y lo acerca al centro de la galaxia, gira alrededor de Alcyone, el sol central de la constelación de las pleiades.

Este movimiento es conocido por nuestros científicos con el nombre de la precesión de los equinoccios. Esta constelación es de suma importancia para los Mayas, inclusive una de sus estrellas lleva su nombre.

En la mitología griega las Pleiades eran siete hermanas hijas de Atlas y Pleione, de las que se enamoró Orión,  el cazador gigante que vivía  perseguiéndolas.  Se llamaban  Maia, Merope, Electra, Taygeta, Celaeno, Asterope y Sterope. Zeús para ayudarlas a escapar las convierte en palomas. Vuelan a convertirse en el conjunto de estrellas de la constelación de Tauro el toro.

Los Mayas encontraron en sus estudios que existen unos campos energéticos alrededor de todos los seres vivos, que son afectados por estos ciclos de energía en movimiento. El hombre Maya abre su mente al cosmos y conecta su corazón desde la tierra con nuestro Sol y de ahí con alción en las Pleiades, para llegar a Hunab-Ku en el centro de la galaxia. Así se mueve la energía conscientemente.

Los Mayas también encontraron que hay sitios gegráficos que facilitan la conexión consciente con el universo, donde se mueven vórtices de energía. Hoy podemos verificar que en todos los cuerpos esféricos planetarios entre los 19 y 20 º de latitud sur y norte, se manifiesta en el plano físico un fenómeno que expresa el movimiento de la energía.

Miremos la Luna a los 19.5º Sur en la cara oculta aparece, una extrusión de lava llamada Mare  Tsiolkovski, en su parte superior, está el Mare moscoviense. En el Sol la mayor cantidad de explosiones o manchas solares en la corona, se manifiesta a los 20º de latitud sur como en esta foto y a los 20º norte.Marte tiene el volcán Olympus, el más grande del sistema solar a 19.3º latitud norte. Venus tiene los volcanes activos Alpha& Regio a los 19.5º. El gran punto rojo de Júpiter está a los 19.5º latitud sur.
En Saturno la nave Voyager tomó unas fotografías de las nubes en movimiento y su movimiento más fuerte se encuentra a los 19.5º norte y sur. En Neptuno se encontro un punto oscuro a los 19.5º latitud sur. La tierra tiene el volcán más activo del planeta el MaunaKea en Hawai alos 19.5º de latitud norte. ¿Casualidades? Valdría la pena investigar las teorÍas al respecto de Richard Hoagland y su hipótesis de Cydonia.

Miremos el sitio donde vivieron los Mayas en nuestro planeta y analizemos geométricamente al planeta.Un cuadrado contiene la esfera,  colocamos una línea sobre el Ecuador a los 0º y otra  vertical a los  90º de longitud.  Contengamos el cuadrado en otra circunferencia, si dibujamos dos triángulo equílateros veremos que sus bases se encontrarán a 19.5º de latitud sur y norte.

Curiosamente a los 19.5º latitud norte y 90 º se en cuentra la Pirámide de Kukulcán en éxico, se encuentra en el centro de la masa continental americana. La pirámide de Kukulcán es una muestra de los conocimientos matemáticos, geómetras, astrológicos, filosóficos  y religiosos Mayas. Ocupa el centro exacto del espacio terrestre y es el punto de enlace entre el espacio celeste y el inframundo.

Una pirámide  fue constríuda allí por los Mayas en el año 430 D.C. y luego en el apogeo de su civilización, creció sobre ella la que aún permanece. La pirámide es un gigantesco reloj solar, lo utilizaban para ajustar sus calendarios. Una confirmación del conocimiento  exacto de los movimientos del sol,  le da sentido filosófico, cronológico y esotérico a su religión. Permite activar todos los centros energéticos del hombre, los chacras que alimentan de energía a los sistemas físicos glandulares.

Utilizando sonidos rítmicos que ayudaban a la mente a sincronizarse con el todo, produciendo vibraciones energéticas muy altas, estados de sensibilidad especial. La ubicación de la pirámide conecta la columna vertebral del hombre a su alrededor con el Kuxan Suum, la columna vertebral del universo, el cordón que  une al hombre Maya con el Sol y a través de él con Hunab-ku  en el centro de la galaxia.

Esto se lograba al sincronizar las dos partes del cerebro del hombre, la parte izquierda que controla la razón, la lógica, con la parte derecha que maneja la intuición, la sensibilidad. Al vibrar colectivamente se conectan las mentes en una sola permitiendo trascender a nuevas dimensiones de ser.

Los Mayas, aprendieron a utilizar la mente con los dos hemisferios del cerebro, simultánea  y equilibradamente, logrando desarrollar los nuevos sentidos telepáticos, que permiten la unidad de consciencia colectiva. Una semana después  de que el niño Maya nacía comenzaba el primer proceso de iniciación, para la utilización eficiente del cerebro.   Aprisionaban la cabeza del recien nacido con unas tablillas de madera, envolviéndolas fuertemente con una tela de algodón, para producir un estiramiento de los huesos del cráneo. Con esto reposicionaban y excitaban  dos  glándulas: una que se encuentra a la altura del centro de la frente, a la altura del tercer ojo, llamada glándula pituitaria y otra que se encuentra en el centro del craneo llamada  glándula pineal. Estas glándulas trabajando en conjunto producen unas sustancias que desarrollan la clarividencia, es decir exitan al cerebro permitiéndole captar o transmitir el pensamiento. 

Para los Hindúes, estas glándulas se comunican directamente con los chacras de la frente y de la corona, sitios de entrada de la energía, del "Prana", del "Puah". Producen también estados especiales de sensibilidad en la mente, en la consciencia,  facilitando el  contacto espiritual, la comunicación con las esencias de todos los animales, de todos las plantas, de todos los elementos. Es decir lograban que los hemisferios del cerebro funcionaran de una manera simultánea más efectiva, la parte izquierda lógica y racional y la parte derecha femenina e intuitiva.

Cuando el niño cumplía 20 meses, comenzaba el segundo proceso de iniciación. De la cinta que todavía aprisionaba su cabeza, la madre le colgaba  una bolita de Copal, una especie de incienso sagrado, entre las cejas en el centro de la frente.
 
El olor del Copal  excitaba las glándulas y el forzar la vista para mirar la bolita en el centro de los dos ojos, los enseñaba a utilizar simultáneamente los dos hemisferios del cerebro,  experimentando lo que se sentía. Investigaciones actuales demuestran que nuestro cerebro prácticamente no usa su parte derecha y que al operar simultáneamente se produce una percepción mayor de la realidad.
 
Se puede ver el aura, el campo de energía emitida a su alrededor por todas las personas, que cambia de color acuerdo a su estado de ánimo. Una muestra de eso son las imágenes estereoscópicas utilizadas actualmente en libros y postales, que forzan el cerebro a utilizar simultáneamente los dos hemisferios, para ver  la figura.

El diseño de la pirámide de Kukulcán esta basado en las proporciones aureas generadas por la descomposición armónica de una circunferencia inscrita en un cuadrado, de un cubo inscrito en una esfera. La pirámide se puede  contener en un cuadrado de 55 metros de lado, inscrito en una circunferencia de 80 metros de diámetro.

Tiene una  orientación precisa de 17º al noreste, para recibir la luz del Sol  en los días del equinoccio y permitir el armonioso juego luminoso, que simboliza la bajada a tierra de Kukulcán. Su estratégica localización favorece recibir la energía del sol en los equinoccios cuando los días tienen la misma duración que la noche. La luz y la sombra están en equilibrio. Es cuando todas las condiciones energéticas y espaciales están dadas para dirigir hacia Hunab-ku. En una ceremonia con mantras ritmicos, se producen  estados alterados de la consciencia que permiten manejar la realidad de una manera distinta.

Si al cuadrado, lo rotamos 45º divide la circunferencia en 8 medidas iguales, que al unirse producen un octágono. El octagono define el tamaño y la ubicación  en su centro de cuatro escaleras de piedra que conducen al templo, en la parte superior de la pirámide. El ancho de las escaleras es definido por triángulos con su base en los lados del cuadrado. El lado del octágono tomado como radio define el tamaño de la plataforma central y el templo en la parte superior.

Verticalmente es también absolutamente increible las proporcionse que manejaron los Mayas. Tiene 30 metros de altura. Nueve plataformas, soportan un pequeño templo en la parte superior, que representa a nuestro mundo, sobre él, la boveda celeste, espacio del Sol de Kinich-ahau. Las nueve plataformas representan a los 9 señores de la noche, del conocimiento y el tiempo. Los conocedores de la mente total del universo. Los adivinos de la armonía. Seres que enseñaron a los Mayas a comprendender y sentir la unidad.

Ellos trajeron el saludo Maya: In Lakesh, a la laken: Yo soy tú, tú eres yo. Una muestra   de armonía con el respeto por la libertad del individuo y por sus decisiones. La inclinación de las 9 plataformas de la pirámide es de 51º 51´ o sea la séptima parte de la circunferencia (360/7), igual que la inclinación de la pirámide de Keops.
 
Cada escalera tiene 91 peldaños de piedra, son 364 gradas en total  y si se añade la plataforma superior se conforman los 365 días del año solar. Las balaustradas de las escaleras, contra las que se proyectan la luz y sombra en los equinoccios,  tienen un ángulo de 45º exactos.

La decoración exterior de la pirámide no fue arbitraria, sino pensada y estudiada  profundamente para representar simbólicamente lo más significativo de su realidad, el tiempo. A cada lado de la escalinata principal  hay 26 páneles rehundidos o sea 52 páneles por  fachada, que corresponden  al ciclo maya de 52 años, fractal del gran ciclo de 5200 tunes entre rayos sincronizadores.

18 plataformas, 9 a cada lado de la escalera principal son un claro simbolismo de la división del año solar Maya en 18 meses. 5 adornos o almenas coronaban el templo en la parte superior por cada uno de los cuatro lados produciendo el simbolismo del Uinal o mes de 20 días.

Desde el día 16 de marzo todo el pueblo Maya se congregaba comandado por sus señores y por los Ahau-Kines, los sacerdotes del culto solar, alrededor de la pirámide de Kukulcán.

Las almenas con plumas de quetzal y banderas  engalanaban el templo en lo alto, símbolo de las fiestas y de el vuelo de kukulcán para recibir el año nuevo. Comenzaban así, los Uayeb,  los  últimos cinco días del año que con sus noches, eran considerados nefastos. El tiempo para las ceremonias de purificación, cuando se realizaban ayunos colectivos como signo de limpieza. En la plaza frente a la pirámide,  se bailaba para equilibrar las energías masculina y femenina como ofrenda a Chaac, la esencia de la lluvia.

Mantras sagrados,  palabras repetidas ritmicamente con los nombres de los esencias, producían  un estado alterado de consciencia colectivo. El dia 21 de marzo, quinto y último día Uayeb, 21 de Xul, día del equinoccio de verano, entre la 1 de la tarde y las 4 de la tarde, se produce un movimiento ondulatorio de luz. Y sombra contra la balustrada de la escalera principal que remata en la cabeza de la serpiente.

Kukulcán baja del cielo anunciando el nuevo año y la época de siembra.El fenómeno de luz y sombra indica el fin de la sequía, el momento de preparar las tierras para la siembra, cuando se volvían a escuchar los cantos de las aves: la primavera.

Al atardecer, hacia las 4 de la tarde, se ve el primer triángulo isóceles en la parte superior de la pirámide, y luego poco a poco, se van formando uno a uno, los siete triángulos  que conforman el cuerpo serpentino en la pirámide. Siete triángulos isóceles de luz que representan a los siete chacras del cuerpo humano. Siete serpientes es también el nombre de la semilla del maíz. La cabeza de la serpiente, a un lado de la escalera principal, toma vida al recibir la luz del Sol. En su boca, se depositaban las ofrendas y en lo alto de la pirámide se encendía  el fuego del año nuevo con el que se proceía a quemar incienso y copal. El copal estaba dedicado al ritual del Sol y del fuego. Se tomaba el balché, una bebida fermentada de miel, con pepitas de calabaza y de habas, que simbolizaban el tiempo de siembra. El último triángulo que se ha formado es el primero en desaparecer,  en un movimiento que vuelve a conducir simbólicamente a la serpiente emplumada hacia el cielo. Se repartía el fuego nuevo en antorchas, a cada familia, se recogían las banderas y se volvía en procesiones a la casa del señor y de allí cada cual a la suya. Con el fuego nuevo se procedía a quemar los montes para preparar la tierra para la labranza.

Utilizando su sabiduría sobre los ciclos naturales los Mayas lograron aumentar su energía vital, aumentar su  intuición y percibir todo como una unidad de consciencia. Tuvieron la claridad para preveer que nosotros pasaríamos por los mismos procesos evolutivos y nos dejaron claves para ayudarnos.

La serpiente cascabel  (Crotalus Durissus) representa al Sol en la cultura Maya. Tzabcan en lengua maya, significa Tzab: Cascabel y Can: serpiente. También quiere decir cuatro, cuatro serpientes cuatro elementos, cuatro ciclos: nacimiento, crecimiento, madurez y muerte.

Cuatro estados de la naturaleza, cuatro movimientos de las ondas. Las cuatro esquinas del espacio que formaba el sol en los equinoccios y en los solsticios.
Es un reloj solar para los Mayas. Cada año en julio, cuando el Sol alcanza su punto más alto en el cielo, cambia de piel y en su cola crece un nuevo cascabel, con forma de corazón, que  simboliza el año Maya. Los triángulos isóceles de su piel, se vuelven el elemento más importante de la decoración de sus palacios y pirámides.

Pierde sus colmillos una vez cada 20 días, que es la duración del Uinal Maya, el mes Maya. La serpiente simboliza el movimiento ondulatorio y cíclico del tiempo. El cambio de piel de la serpiente  y el surgir fresca cada año, representa la vida eterna, representa la reencarnación,  el convertirse  en un hombre nuevo. Los Mayas creían que el espíritu, comienza encarnándose en una serpiente, obligado a reptar el polvo de la tierra. Muriendo y renaciendo, perfecionándose hasta poder elevarse de la tierra.

En ese momento  desarrolla las emociones encarnándose en un animal  y evoluciona paso a a paso, hasta nacer como un hombre, obteniendo la razón, el pensamiento.  Una vez el espíritu, se ha encarnado en un  hombre, deja la forma física a través de su propio esfuerzo consciente y se   eleva hacia planos superiores como un pajaro: La serpiente emplumada.

La historia de la evolución de la serpiente en águila, es la base de la filosofía Maya. El hombre Maya se transforma asímismo y se hace verdaderamente libre, en ese proceso eterno de evolución ascendente de consciencia. El águila simbolizaba al espíritu. La pluma representa al elemento aire, al elemento espiritual que  permite viajar sin límites y sin fronteras por el universo.

Las plumas de águila, de quetzal o de cualquier otro pájaro representaban estados de consciencia, entre mas grande era el penacho de la persona que lo portaba, mayor era su estado de consciencia.

Los Mayas ganaban sus plumas en las iniciaciones, con el conocimiento. Si los iniciados pasaban las pruebas éxitosamente sus maestros los premiaban con los jades, las turquezas, los cascabeles  y las plumas.

La escuela de misterios de Kukulcán enseña a elevar la energía vital, la energía de la "serpiente", el Kundalini Hindú. Se unen todos los centros energéticos a través de la columna vertebral con la energía del "águila"espiritual en la cabeza. Para lograrlo se requiere un acto de sacrificio de la voluntad individual, a la voluntad suprema de Dios. La voluntad del individuo, la serpiente es puesta en línea con la voluntad de Dios, el Águila.

El individuo debía "morir" para si mismo con el fin de "renacer" vinculado con la consciencia cósmica, con el todo. Abandonar su identidad ilusoria, su ego, sus apegos emocionales, materiales, sexuales.

Esta es la historia que cuentan los murales Mayas. Pero hay que leerla con los ojos del conocimiento para entenderla. Años de preparación para enfrentar las pruebas supremas y entonces absolutamente solos encontrarse con Dios. En nuestro próximo programa veremos la cuarta profecía nos anuncia que los glaciares en  los polos comenzaran a derretirse  cambiando la forma de los continentes en que vivimos.