|
|
|
Bienvenidos. Los Mayas fueron una cultura eminentemente astronómica, concibieron al ser humano como una proyección de energía. Los Mayas nos dejaron sus estudios en los calendarios más precisos de todas las civilizaciones sobre la Tierra. Son la base de todas las profecías. En este programa veremos su importancia y significado para nosotros los habitantes de la tierra en los últimos instantes del siglo XX. La cuarta profecía dice que el aumento en la temperatura del planeta, causado por la conducta antiecológica del hombre y una mayor actividad del Sol, provocará un derretimiento del hielo en los polos. Si el Sol aumenta sus niveles de actividad por encima de lo normal, habrá mayor producción de viento Solar, más erupciones masivas desde la corona del Sol, mayor irradiación, aumentando la temperatura del planeta. Los Mayas usaron el giro de 584 días de Venus, un planeta que es fácilmente visible en el cielo, pues su órbita está entre la tierra y el Sol, como un calibrador, para basar sus cálculos Solares. Ellos dejaron registrado en su códice Dresde, que cada 117 giros de Venus, marcados cada vez que volvía a aparecer en el mismo sitio en el cielo, el Sol tenía fuertes alteraciones apareciéndole enormes manchas o erupciones de viento Solar. Encontraron que 20 de estos períodos corresponden a 1.366.560 kines. Que cada 1.872.000 kines o 5.125 años se producían alteraciónes aún mayores y que cuando esto ocurre hay que estar alerta pues son presagios de cambios y destrucción. En el códice Dresde también figura la cifra 1.366.560, que tiene una diferencia de un katun, 20 años con la cifra que aparece en el Templo de la Cruz en Palenque. En el Templo de la Cruz en Palenque está tallado en piedra el número 1.359 540 kines, la diferencia que tiene con el anotado en el códice Dresde es de 20 años o un katun. Periódo de tiempo que ellos llamaban el Tiempo del NO-Tiempo y en el que estamos viviendo desde 1992. Sabemos que hoy los cambios de actividad en el Sol serán más fuertes puesto que las protecciones que tenemos como Planeta están disminuyendo. El escudo electromagnético que nos protege ha disminuido su intensidad. La actividad del hombre está alterando la composición de la atmásfera, produciendo el efecto invernadero que atrapa el calor, aumentando la temperatura. Todos estos fenómenos ocurriendo simultáneamente producirán alteraciones en el clima y un aumento de la temperatura en los mares, que derretirá más rápidamente el hielo en los casquetes polares. Esto causará un aumento del nivel de los mares, produciendo inundaciones en las tierras costeras y la modificación de la forma de los continentes donde vivimos. Los Mayas predicen que ésta será la forma en que el planeta se limpiará y reverdecerá por todas partes. El aumento de la temperatura del planeta ya comenzó. Informes científicos de diferentes fuentes lo confirman. Estudios realizados en bosques de Mongolia, Rusia y Estados Unidos demuestran científicamente que los anillos de la corteza de los árboles son más gruesos en períodos calientes y mas angostos en los fríos. También nos informan que un aumento en la temperatura de la superficie de los mares en los trópicos, esta causando alteraciones en los ciclos hidrológicos como los llamados el niño y la niña. El comportamiento inusual del clima se ha vuelto rutinario. Las corrientes cálidas que entran al Pacífico del Océano Índico, llamadas El niño son una de las causas de este calentamiento y de las sequías e inundaciones desde Indonesia hasta el Medio Oriente. El sistema hidrológico es importantísimo para el manejo del clima, pues el 70% del planeta está cubierto de agua. Estudios realizados por la universidad del Colorado concluyen que los glaciares y los nevados de todo el mundo están disminuyendo dramáticamente, como resultado del aumento general de la temperatura del planeta. El glaciar más grande de África en el Monte Kenya perdió el 92% de su masa, los glaciares del Monte Kilimanjaro se han reducido en un 73%. En España había 27 glaciares en 1980, hoy el número se ha reducido a 13. En los Alpes Europeos y en el Cáucaso en Rusia se han achicado en un 50% y en Nueva Zelandia y en los Montes Tien Shan entre Rusia y China en un 26%. Los cálculos preliminares del estudio dicen que si los cambios continúan al mismo ritmo, en 50 años no habría nevados en ninguna parte del mundo. En la Antártida tal vez es más grave lo que está sucediendo, el glaciar Pine Island que se está derritiendo, está en todo su centro no en sus bordes. Se sabe que cuando un estanque o lago helado comienza a derretirse lo hace siempre desde su centro. La temperatura en la Antártica ha aumentado 2.5 º C en los últimos 25 años, está apareciendo vegetación en partes donde antes no existía sino hielo. Un enorme pedazo del témpano de hielo Larsen, que antes unía la isla de James Ross con el continente se desprendió, desplazando su peso en agua. 70 kilómetros de largo por 40 kilómetros de ancho y 200 metros de alura, es un mega-glaciar del tamaño de Luxemburgo. Su mayor volumen está bajo el agua, pues sólo un décimo de su volumen sobresale de la superficie, como el hielo es más liviano que el agua al flotar se coloca en balance isostático. La fuerza centrífuga lo hace moverse hacia el Ecuador, donde hay más temperatura y por lo tanto se derrite. En 1998 el proyecto estación Zebra, confirmó que los hielos se están derritiendo en los polos, los investigadores encontraron que les tocó viajar 150 kilómetros más sobre al agua que en 1997 para llegar al hielo en el Ártico. Cuando midieron el grueso de una capa de hielo que antes tenía 3 metros, encontraron que ahora sólo tenía 2 metros. Es decir los glaciares se están derritiendo y la expansión térmica de los océanos producirá una elevación del nivel general de los mares en todo el planeta. Esto traerá tormentas más frecuentes y violentas, el acuerdo al que se llegó en Kyoto sobre la emisión de gases lo máximo que hará será desacelerar un poco, no parará ni reversará la acumulación de gases en la atmósfera. Sabemos que muchas cosas que no queremos que sucedan y que causan grandes tragedias, suceden. Debemos estar enfocados a producir resultados positivos de nuestras acciones y al mismo tiempo crecer con las dificultades que encontremos. Hay que asumir la vida y todas sus decisiones de manera consciente y abrir los ojos a las posibilidades que nos pueden traer un mundo, en el que todos le echamos la culpa a los demás por lo que sucede. Una información que es de dominio público y que se encuentra en internet tiene que ver con la existencia de muchos mapas geográficos profetizados debido a las inundaciones del cambio de los tiempos. Mentalistas, canalizadores y videntes de diferentes sitios, cada uno ve el futuro del planeta de diferente manera. Cual será el verdadero. Seguramente todos y ninguno de ellos. Todos muestran que algo significativo está a punto de ocurrir que causará que la tierra y el agua cambien de sitio. Muchas áreas que están sobre el nivel del mar se hundirán bajo las aguas. Hay que tomar en consideración que los cambios en la consciencia de la humanidad alteran esas predicciones, modificando nuestro futuro, pues el hombre siempre tiene control sobre su destíno. Ashton Pitre dice que sus mapas los recibió de la virgen María, Lori Adaille Toye recibió información de los maestros ascendidos, Gordon Michel Scallion es un vidente y futurólogo del Instituto Matrix. Mary Summer Rain, publica los mapas que forman parte de la herencia de su tribu, los Hopis, y Dolores Cannon es una medium que asegura comunicarse directamente con Nostradamus. Todos predicen que la tierra se moverá a una nueva órbita, que aparecerá un nuevo Sol de color azul. Que terminarán las enfermedades sobre el planeta y que la vida del hombre durará 2.000 años. Que todos los seres humanos tendrán cuerpos de luz, que nos comunicaremos a través del pensamiento. Que los libros serán cristales llenos de sabiduría que podremos proyectar a voluntad. Lo importante es que toda la humanidad se una en un esfuerzo colectivo para remediar las causas, que están conduciéndonos a la destrucción del Planeta. Corregirlas requiere de un esfuerzo global, donde todos como individuos debemos cooperar para resolverlos pues no tenemos otra opción. Si no nos proponemos a corregir los desequilibrios que estamos causando, experimentaremos unos niveles de dificultad enormes. Si sólo continúan los índices actuales de aumento de temperatura en la Antártica, en 100 años subió medio grado centígrado y el año pasado subió un tercio de grado, ya tenemos enormes problemas a cortísimo plazo. Una vez los Mayas establecieron sus distintas escalas y unidades de medida, desarrollaron varios calendarios. Los utilizaban para entender y medir los ciclos que atraviesa el planeta y el hombre, en su giro simultáneo alrededor del Sol, para darle orden al universo. Para sincronizarse con ellos, fluir sin luchas, ni angustias, en un recorrido de sensaciones y pensamientos hacia la sabiduría, hacia la comprensión de la maravilla de vivir. Los calendarios crean una consciencia matemática, ordenada, cíclica, sobre todo lo que existe alrededor del hombre, que le da seguridad. Así se sale del caos, de la ignorancia. Basándose en lo conocido pueden predecir lo desconocido, definir momentos en los que el cambio es previsible, explicable. Desarrollaron calendarios sobre los ciclos de las Lunaciones y de los eclipses, así pudieron predecir el que ocurrirá el 11 de Agosto y que marca los últimos 13 años del Gran Ciclo Maya. Tenían calendarios que registran las revoluciones alrededor del Sol y las sincronizaciones de los ciclos de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, con la Tierra. Mucha de esa información se perdió cuando Fray Diego de Landa quemó la mayoría de los códices alegando que su contenido era diabólico, otra permanece en cuatro códices que son de dominio público.También se encuentra en los 620 bajo relieves del Templo de las Inscripciones, en la lápida de la tumba de Pacal Votán en Palenque, en la Escalinata de los Jeroglíficos y en innumerables estelas por todo Yucatán. Los Mayas localizaron de manera especial sus edificios, para que sus ángulos, fachadas y aperturas sirvieran como clave de comprensión, colocan fechas grabadas en la piedra de sus muros, con mensajes para nosotros, son un monumento a su conocimiento. Sus mensajes han estado esperando a que lleguemos a un estado mental que sea conveniente para descifrar las pistas, a que nos libremos de nuestro materialismo condicionador. De todos los calendarios que desarrollaron utilizan principalmente dos simultáneamente para designar cada día. El Haab basado en el Sol y el Tzolkin basado en Luna. El Haab era el calendario que medía el Tun, el año. Dividía el giro de la tierra alrededor del Sol en 18 uinales de 20 días, para un total de 360 días y un mes adicional de 5 días, "los Uayeb" o días nefastos, que completaban los 365 días del año Solar. Era exactamente igual al calendario usado por los antiguos Egipcios, incluido los Uayeb, los días nefastos. ¿Habría alguna relación entre las dos culturas más allá de la forma de sus pirámides? Los Mayas utilizaban sus calendarios para determinar las influencias diarias de la energía en el ser humano, el día de su nacimiento marcaba su destino, cada día determinaba los eventos colectivos pues todos eran influenciados simultáneamente. El Haab cuenta los meses y se basa en el giro alrededor del Sol, El Tzolkin cuenta los días y se basaba en las fases de la Luna. Tzol significa cuenta, Kin significa día. El Tzolkin es un instrumento para contar los días. Un calendario de 260 días, 13 veces 20 días. 13 puntos de poder hay en el cuerpo, en las articulaciones principales: 1 en el cuello, 2 en los hombros, 2 en los codos, 2 en las muñecas, 2 en las caderas, 2 en las rodillas y 2 en los tobillos. 13 baktunes o períodos de 400 años hay en el Gran Ciclo Maya de 5200 tunes, entre rayo sincronizador y rayo sincronizador. 13 multiplicado por 4 da 52, fractal del gran ciclo Maya de 5.200 tunes; 13 es el número de la proporción cósmica, la llave interdimensional. El Tzolkin se puede ver de dos maneras: Como un conjunto de ruedas calendáricas y como una matriz. Dos ruedas que giran a distintas velocidades, una designa los días con un número del 1 al 13 y la otra con uno de los 20 Glifos Solares Sagrados. Estas ruedas giran eternamente en combinación con la rueda de 365 posiciones del Haab, que marca en que mes está cada día, ya designado por las otras dos ruedas. Coordinaban el giro de los dos calendarios, cada 52 años, cuando las posiciones iniciales de las dos ruedas calendáricas coincidían, un fractal o proporción de los 5.200 tunes que dura en aparecer el rayo sincronizador de la galaxia. Cada 52 años o sea cada 18.980 kines, ellos realizaban 13 días de fiesta, en los que se celebraba la bajada del cielo del fuego nuevo, la salida del Sol, servía para encender el fuego y aseguraba la existencia de otro ciclo de 52 años. Estos 13 días de fiesta sincronizaban la longitud del año Solar de 365.25 días con el año del Haab de 365 kines. Es decir 52x.25 nos da los 13 días que festejaban cada 52 años. En nuestro calendario gregoriano ese ajuste lo hacemos cada 4 años con los años que llamamos bisiestos, en los que se le agrega un día el 29 de febrero para compensar el calendario. Por lo tanto el numero 52, se convierte en un numero importantisimo en su cultura. Consideraban que un ser humano no adquiria su madurez sino cuando cumplia 52 años. La otra manera de ver el Tzolkin es como una matriz de 260 posiciones, que tiene en la parte horizontal, en su base los 20 Glifos Sagrados. Son arquetipos, símbolos que definen un pensamiento que todos entendemos, que nos hace vibrar. Son los símbolos que representan un estado de la energía en el tiempo, cada uno de nosotros tiene uno que le corresponde al día de su nacimiento y que define su destino. También de manera colectiva compartimos un símbolo diario, del día que estamos viviendo y que manifiesta unas características particulares y distintas a otros días, por ejemplo el día de Cauac, de la tormenta, no es conveniente realizar negocios. Los Mayas planificaban sus actividades diarias tomando en cuenta esas fuerzas invisibles que eran de conocimiento común y que quedaban símbolizadas en los glifos. Podían profetizar el futuro gracias a los estudios de los eventos que ya habían sucedido bajo los mismos signos del dia, que se convertían en advertencias y consejos para enfrentar situaciones similares. Son los 20 Glifos Solares Sagrados en la matriz del Tzolkin, una de las fibras que teje nuestro universo, son el agua que fluye y sostiene la corriente de nuestra mente. 13 números por 20 glifos sagrados dan 260 días del calendario Lunar. En sentido vertical 13 niveles definen la matriz del telar del tiempo. Los números Mayas del 1 al 13 son la otra fibra del tejido del tiempo, representan la luz. Conjuntos de 13 números, se repiten horizontalmente 20 veces a lo largo de la matriz que conforma el Tzolkin, de esta manera quedan marcados con un número del 1 al 13, las 260 posiciones del telar Maya.
Los 20 Glifos Solares Sagrados terminan de marcar cada posición del telar con su símbolo correspondiente en cada uno de los 13 niveles, quedando cada uno de los 260 días con un número y un símbolo que le corresponde. 260 kines o un Tzolkin era el ciclo entre la siembra y la cosecha del maíz. También durante un Tzolkin, dejaban descansar la tierra donde se acababa de cosechar. Un Tzolkin dura el embarazo de la mujer desde el día de la concepción hasta el parto, es decir el calendario está ajustado al ciclo del Bio-ritmo humano, al período de gestación del ser humano. La repetición de los números del 1 al 13 crea un tejido, un tejido de tiempo, un tejido de realidad, un tejido de dimensiones. Los Mayas descubrieron que por la posición de los planetas en el sistema Solar hay unos días en los que se recibe más energía en la Tierra, facilitando los procesos de toma de consciencia, crecimiento interior y sincronía con el universo. Esos días, si se está sincronizado con los ritmos naturales se llega a estados superiores de ser y de sentir, la posición especial de los planetas en sus órbitas concentrando la energía hacia la tierra potencia a todo lo que existe. 52 días de los 260 que conforman el calendario del Tzolkin son portales energéticos, días que vibran de manera particular por la energía que se recibe simultáneamente de todo el universo. Al marcar estos días en la matriz del Tzolkin producen una forma de características simétricas reflejadas sobre una columna central, en el séptimo nivel de la matriz. Ellos la llamaban la columna mística. Sin ser reflejada ella lo refleja todo. Un modelo simétrico con 6 niveles a cada lado de la columna central. Actúa como nuestra propia columna vertebral. En la parte superior se encuentra la onda positiva que todos los seres reciben de Hunab-ku, el spin del huracán que irradia hacia afuera una energía indescriptible desde un punto central. En la parte inferior se encuentra la representación de la onda negativa, el contra-spin del huracán que atrae hacia adentro una enorme cantidad de energía hacia el punto central en el corazón de la galaxia. Hunab kú en el centro de la galaxia pulsa enegía e información en dirección de las manecillas del reloj y en sentido contrario simultáneamente. El corazón de la galaxia emite una serie continua de señales que nosotros llamamos radio-emisiones. Estas señales sincronizan a todos los seres vivos del universo y se encuentran codificadas de una manera muy simple para que todos los seres puedan coordinarse armónicamente al utilizarlas. Los Mayas codificaron estas frecuencias de luz-información-energía en la matriz del Tzolkin. Una matriz matemáticamente muy simple y que permite acomodar todas las combinaciones armónicas posibles. Es decir es una verdadera tabla periódica de frecuencias galácticas.
Veamos la maravilla matemática de los Mayas. Si sumamos las cifras que denominan a cada nivel de la matriz tomando la columna mística como eje, veremos que 6 más 8 da 14. La suma de todos los números de los niveles de la matriz nos da 91, que es el número de días que tiene cada una de las cuatro estaciones climáticas del año. Que también es igual a 13, el número mágico Maya por 7, el número místico Maya. Ahora si tomando nuevamente como eje la columna mística central restamos un número de su contrario nos encontramos que sus diferencias dan una progresión que va de 0 a 12. y si la repetimos la operación en sentido contrario nos produce una progresión que crece de 0 a -12, y si sumamos toda la serie da como resultado 84 que es igual a 7 el número místico Maya por 12 En física existe la tabla periódica de los elementos, que es una lista de todos los elementos del hidrógeno al uranio, incluyendo todo los elementos raros, su peso atómico y su número de isótopos. Es lo que forma la tercera dimensión. El Tzolkín es la tabla periódica de las frecuencias más allá de la tercera dimensión. Así como hay 144 elementos, hay 260 frecuencias galácticas. Todo sonido, toda luz, toda energía ,toda información es una frecuencia, una vibración con una longitud de Onda. Toda frecuencia que vibra por un período de tiempo puede ser graficada, se le puede dar una forma que es modulada dentro de Tzolkín. Es decir la matriz matemática contenida en el Tzolkin es mucho más que un simple calendario Lunar, puede contener cualquier vibración y darle una forma, desde el odio hasta el amor, pasando por nuestro código genético, hasta la luz ultravioleta. Nuestro código genético o el ADN lo que contiene la información para darle forma a las células que van a desarrollarse como un ser humano, tiene su propia estructura vibratoria, nuestros genes vibran. Esas estructuras que tienen seis partes que se juntan para crear la doble hélice entorchada que todos asociamos al DNA, muy parecido en forma a lo que vemos en el Tzolkín. Lo primero que se relaciona, cuando dos personas se acercan, son sus formas de onda se acoplan, se neutralizan o no lo hacen. La parte química sucede cuando las formas de onda se han registrado mutuamente. La humanidad entera conforma una Sola forma de onda, que se mueve y crece en el tiempo. Nuestro planeta tiene su propia forma de onda resultado de su vibración particular. El Sol también tiene su propia forma de onda, lo mismo el sistema Solar en su conjunto y la galaxia es una gran forma que contiene a todas las demas formas. Ondas dentro de ondas, todo en movimiento dentro del océano galáctico electromagnético. Infinito número de ondas, girando en su camino por las geometrías del tiempo, formas de pensamiento, longitudes de onda buscando su camino de retorno a la fuente original, a Dios. Todas esas ondas son reguladas por la constante galáctica, el Tzolkín. Los rayos con diferente número de ciclos, con diferente frecuencia, matrices que pueden ser medidas o moduladas por la matriz interdimensional del Tzolkín. Un tejido cósmico que se teje a través de las experiencias producidas por los sentidos. Un rayo teje la forma de onda de todos los seres del universo, con patrones geométricos, con formas de onda regulados por las constantes del tzolkín. El rayo regula las frecuencias de tal manera que las diferentes formas de onda se acomoden entre si, cada una con su forma particular. De esa manera se va tejiendo la tela cósmica del universo. Somos una forma electromagnética y el reflejo de la forma de onda interdimensional de todo el universo. Somos el todo y la parte. Cuando estamos en sincronía con las formas de onda, con los ciclos del Sol, la Luna, las rotaciones de los planetas fluimos con la vida. Encontramos la felicidad y el secreto de todos los ciclos del universo. 13 Lunaciones se suceden en un año, es decir la Luna da 13 vueltas alrededor de la Tierra mientras esta da un giro alrededor del Sol cada año. Basaron el Tzolkín en sus movimientos. 13 Ciclos de 28 días cada uno, dan 364 días del año y uno de purificación para recibir el año nuevo. Registran que la Luna, se demora 28 días en dar una vuelta alrededor a la Tierra y simultáneamente gira sobre su eje a la misma velocidad, por eso vemos siempre su misma cara hacia la Tierra y se habla de la cara oculta de la Luna. Desde la tierra, cada semana se ve una fase nueva, Luna nueva, cuarto creciente. Cada semana gira 90º, cada día avanza 13º, en dos semanas se ve la Luna llena, luego el cuarto menguante, para comenzar nuevamente el ciclo completo en Luna nueva. Cada 28 días da una vuelta completa de 360º alrededor de la Tierra. Cada fase de la Luna refleja hacia la tierra distinta cantidad de la luz y la energía del Sol. Pero como la Luna gira en una órbita elíptica muy excéntrica alrededor de la Tierra y ésta se desplaza a su vez alrededor del Sol, su giro sinódico dura 29 días y 12 horas. La Luna tiene la influencia más fuerte después del Sol. Su fuerza de atracción se siente sobre todos los líquidos y fluidos del planeta. Sube las aguas de todos los mares y los baja suavemente causando las mareas altas y bajas. Eso mantenía al hombre orientado hacia el firmamento, con la mente sincronizada con la galaxia. El tiempo se ajustaba a las 13 vueltas que da la Luna en un año alrededor de la tierra. Sin embargo, la voluntad del emperador romano Julio César y la del papa Gregorio XIII, lograron cambiar la medida del tiempo. Se dividió el año, en 12 meses desiguales, con diferente número de días. Perdimos un mes, una Lunación completa, repartida en pequeñas cuotas de días entre los otros doce meses del año y con ella la sincronía con la naturaleza, con el sistema Solar. El hombre actual mide el tiempo mecánicamente, sin ninguna relación con los ciclos naturales, del planeta, de la Luna y el Sol. Relojes de quarzo le han dado otro sentido al paso del tiempo. Nuestra civilización perdió el sentido del tiempo como movimiento entre sucesos naturales, que nos muestran que somos parte de una galaxia que está viva. El hombre actual ve al universo como si fuera un reloj, una máquina insensible. También se cree ahora, que el ser humano, es una rueda suelta en ese engranaje universal, que su vida mental, emocional y psíquica, está totalmente desconectada del universo. Este desajuste está enloqueciendo a todo el mundo sin que nadie se de cuenta. La felicidad se mide en términos de acumulación. Ya no tenemos tiempo para nada. Para el hombre contemporáneo, el tiempo es oro. Esa es la consigna del corazón interesado del sistema, por eso se destruyen unos a otros y acaban con la naturaleza y con el planeta. Se mide sólo para obtener provecho individual, el interés es la unidad de medida del paso del tiempo en este sistema de relaciones económicas y sociales. Se mide sólo para saber cuando se trabaja y cuanto se gana, la naturaleza importa muy poco, por eso se está contaminando y destruyendo al planeta. Los Mayas nos dicen que el hombre puede evitar las catástrofes y la destrucción, al sincronizarse con los ciclos de la naturaleza. El sistema de medir y dividir el tiempo, el calendario actual, no tiene ninguna sincronía con los ciclos y tiempos de la galaxia y eso está conduciendo al hombre a su propia destrucción. Para el hombre actual una de las maneras para sincronizarse con el planeta y abrir la mente a la galaxia, puede ser la de modificar el calendario existente, a uno que tome en cuenta las fases de la Luna. El año Solar puede medirse en 13 Meses de 28 días cada uno, es decir las 13 Lunaciones de 28 días exactos, totalizarían 364 días y uno adicional de descanso y purificación para recibir el nuevo año. Así nos daríamos cuenta todos los días que no estamos Solos, sino que formamos parte de un sistema cósmico, y pondríamos a la mujer, representada por la Luna a regular el tiempo. Los Mayas tienen registros de momentos extraordinariamente atrás en el pasado, que indican su capacidad de concimiento del tiempo, hubieran podido continuar su calendario miles de años en el futuro si hubieran querido. Sin embargo interrumpen su calendario el 22 de diciembre del 2012, para llamar nuestra atención sobre los últimos 20 años del Gran Ciclo, pues en estos últimos años es que se define nuestro destino. Desde 1999 nos quedan 13 años, otra vez el número mágico Maya, para que podamos ver el amanecer del nuevo día galáctico de 26.000 años y los cambios que traerá consigo. En nuestro próximo programa veremos la quinta profecía, nos dice que en los próximos 13 años veremos fallar todos los sistemas sobre los que está basada nuestra civilización. El sistema de manejo de información a través de los computadores. El sistema de comunicaciónes que depende de los satélites y de los computadores. La economía que depende de los computadores. Fallarán los sistemas eléctricos y al hacerlo entrarán en crisis todos los demás sistemas, el judicial, el político, el social, el militar y el religioso. Será un efecto dominó que cambiará todas las estructuras sociales del planeta. Acompáñenos en nuestro próximo programa por este su Canal Caracol |