Laguna de Ubaque, Cund., Colombia Lunes 19 y Martes 20, Julio 2010
Nuestra consciencia pasa por muchos estados de ser en su camino evolutivo como espíritu diferenciado. Inicialmente experimentamos un aprendizaje automático sin libre albedrío, mientras llegamos al momento en que podamos dirigir nuestra propia evolución.

Vamos adquiriendo cuerpos e información sobre como utilizarlos, vamos aumentando nuestra capacidad de percibir, nuestra inteligencia y aumentando el radio de acción de nuestra voluntad. Primero comenzamos a experimentar con la materia, nos condensamos y adoptamos un estado inconsciente, no alerta, semi- inerte, dentro del reino mineral. Así comenzamos a operar desde la densidad de la materia, conocemos los grados de libertad y las cualidades que está tiene. Luego nos individualizamos aún más, ganamos cuerpo etérico individual lo que permite a nuestra consciencia diferenciarse mucho más. Adquirimos principios de sensación y libertad vertical de movimiento, al entrar al mundo vegetal. Aprendemos en un estado de ser sub-consciente lo que significa la vida y la energía que la anima.

Ganamos cuerpo emocional y órganos de sensación y nuestra consciencia pasa a un estado de alerta, nuestro cuerpo adquiere libertad tridimensional de movimiento, entramos al mundo animal, del anima o del alma. Luego adquirimos cuerpo mental y encarnamos por primera vez como seres humanos, con consciencia en estado de alerta deliberada, ganamos razón e intuición. Nacemos inocentes y vulnerables lo que nos convierte en rápidamente en ignorantes y en seres muy reactivos a los que solo nos importa nuestra propia satisfacción. Con una animalidad original predomienate no nos importa la vida de los demás y el universo nos utiliza para generar eventos de destino que impulsen los procesos evolutivos de seres más adelantados.

El proceso continua y nos vamos al extremo opuesto en el que solo nos importa la satisfacción de los demas, desarrollamos un exceso de sentimientos y un sentido de sacrificio de nuestra felicidad por la de los demás. En ese momento por correspondencia generada como resultado de nuestro propio esfuerzo recibimos información de sabiduría y nuestra vida cambia totalmente.

Nos convertimos en seres neutros, respetuosos de la libertad de los demás, en discípulos que buscan verificar esa información a través de experiencias en carne propia. Acumulamos comprensión sobre el orden del universo y sobre el propósito de nuestra vida y nos transformamos en seres justos, humildes, generadores de armonía y consenso. Aumentamos cada vez más nuestra energía vital y nuestra consciencia cambia de estado al transformarnos en seres sabios. Nacemos por última vez para iluminarnos y convertirnos en Maestros Ascendidos, libres de la limitaciones materiales y espacio temporales. Nuestra consciencia se torna continua, nunca más volverá a ser interrumpida por la muerte.