Vietnam y Camboya.
Comienza: Sábado 07, Octubre 2017
Termina: Lunes 23, Octubre 2017


Vietnam y Camboya están unidos por las aguas del río Mekong, por la lujuriosa vegetación de sus manglares y sus mangos, por la belleza de sus paisajes y por la sonrisa de sus gentes. Comparten una visión de la realidad que resulta de la mezcla de Animismo, Confucionismo, Taoismo y Budismo.

En Vietnam, Hanoi es una ciudad con un desarrollo urbanístico excepcional, con lagos, parques hermosos y arborizadas avenidas bordeadas por una elegante y europea arquitectura de herencia francesa. La comida es increíble, las sopas vietnamitas, su arte y sus espectáculos culturales únicos nos dejan muchos recuerdos inolvidables.

Desde allí iremos a la Bahía de Halong a navegar durante tres días en uno de los espectáculos naturales más hermosos del planeta, entre cientos de islas montañas que surgen del mar azul con su densa y verde vegetación tropical. Luego iremos hasta Ninh Binh a navegar -pero no el mar sino por un río- con el mismo paisaje de la bahía de Halong pero en tierra. Allí también visitaremos el Templo budista más grande de Vietnam.

Volar a Hué es encontrarse con las maravillas históricas que Vietnam guarda en su interior, la ciudadela imperial, las tumbas de sus reyes y los monasterios de sus monjes se combinan con un comercio y unas artesanías impecables.

Luego nos llega el momento de experimentar la playa Vietnamita en el elegante Bayan Tree de Lango Co y en Danang, donde el Fusion Maya -un hotel muy especial- nos va a consentir con sus masajes, sus maravillosas habitaciones, sus piscinas, su playa y su deliciosa comida. Desde allí visitaremos las montañas de mármol y el pueblito amarillo de Hoi An antes de volar a Siem Reap en Camboya.

El Templo de Angkor Wat, la octava maravilla del mundo, tiene la más tradicional arquitectura Khmer. Hoy el Templo montaña con sus cinco espectaculares torres, es el símbolo de Camboya. Representa al monte Merú, el hogar de los Devas o de las Divinidades Hindúes, las que dejaron su herencia en un país que luego se convirtió al Budismo.

Estos dos países del este de Asia son realmente especiales, merecen ser visitados para sentir como esos seres humanos se relacionan con Dios y como construyen una realidad muy distinta a la que encontramos en Latinoamérica.